Nuestra rica historia, nuestras raíces, nuestra identidad plural o nuestro patrimonio son algunas de las cosas que explican el avance de Pamplona hasta el día de hoy. Por eso, sentimos orgullo de lo que somos.
Además, en Pamplona valoramos nuestra capacidad de trabajo y lo que hemos conseguido con talento, empeño y esfuerzo. Todos y todas a una. Sabemos lo que tenemos, que es mucho, y también lo que cuesta conseguirlo y cuidarlo. Por eso, preferimos contarlo en voz baja, sin exagerar.
seguir leyendo
En Pamplona, cuando investigamos, emprendemos, innovamos, creamos o competimos, lo hacemos de verdad. No lo hacemos por ponernos galardones, sino para poner en marcha proyectos sólidos y confiables, de referencia.
Quizás parecemos personas reservadas al principio, pero cuando nos abrimos, lo hacemos de verdad. Cuando acogemos, acogemos para siempre y de verdad. En Pamplona somos de echar una mano sin preguntar. Al de casa y al de fuera. Sin distinciones. A Pamplona la hace única su gente. Esa es su carta de presentación.
Pamplona, de verdad
Iruña, bagara
Pamplona es...
Osasuna. San Fermín y su fiesta. La Casa de Misericordia y la Tómbola de Cáritas. El Juevintxo. Estafeta. La pelota. El cine documental de Punto de Vista y la música de Flamenco on Fire. La verdura de la Magdalena. La lluvia. Los mercados. Los barrios. Y muchas otras cosas más. Pero, sobre todo, la gente. Pamplona es su gente.
En Pamplona existe un acusado sentido de permanencia, no se peca de indefinición, por eso tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos. Por eso, no solo debemos contar lo que somos, sino canalizar e impulsar un atrevimiento todavía contenido. La creatividad latente que pugna por asomar en Pamplona, está esperando a ser contada.
Pamplona no es una ciudad monumental, pero lo que si la hace grande es su gente y sus lugares, muy queridos y valorados. Somos personas trabajadoras, discretas, honestas, algo cabezonas, leales, auténticas, reconocibles y reconocidas. Los pamploneses y pamplonesas somos el mejor relato de la ciudad, quienes la hacemos única. Su verdadera seña de identidad.
Ni nos conformamos ni caemos en la autocomplacencia. Al contrario, en Pamplona reivindicamos con voz propia fuerte y clara. Eso es lo que llama la atención. La pujanza del tejido asociativo y su presencia constante en la calle. Y una sólida red de cuidados que muestra que en Pamplona somos sensibles, generosos y solidarios. Mucho más abiertos de lo que se puede pensar, Pamplona late de abajo arriba.
Los barrios de Pamplona han mostrado desde siempre una enorme personalidad. A pesar del protagonismo del centro, los barrios ofrecen una vida propia y dinámica, gracias a las peñas, los clubes, las asociaciones… Demostrándolo día a día. Incorporar la voz de los barrios es esencial para que la nueva marca sea verdadera, descentralizada y multiétnica.
No hay otra ciudad cuya imagen esté tan marcada por sus fiestas. Las de San Fermín son mundialmente conocidas. Tanto, que llegan a desenfocar la imagen de Pamplona. Aquí sentimos orgullo de nuestras fiestas, pero Pamplona es sobre todo laboriosa, discreta, tranquila. El reto no es ‘ocultar’ San Fermín sino reivindicar nuestro tejido universitario e industrial: somos cuna de la energía eólica y sede de compañías biofarmacéuticas, agroalimentarias o tecnológicas líderes.
Ciudad romana y capital vascona, Pamplona goza de un rico patrimonio histórico, cultural y lingüístico, enriquecida por las corrientes migratorias, lo que la hace esencialmente plural. Esto nos hace aprender a convivir cada día entre todos. Familias, cuadrillas, asociaciones, la pasión por Osasuna… son exponentes de esta pluralidad. Por eso, la diferencia ha de ser un eje que vertebre nuestro relato y la nueva marca, un lugar de encuentro.
Discreta, nada dada al exhibicionismo ni a la estridencia. En Pamplona no se venden motos ni siquiera se hace alarde del talento. Es sencilla, amable, equilibrada, una ciudad donde se cree y se practica la naturalidad.
En Pamplona el verde no es un tópico ni una aspiración. Es una de las ciudades con más metros cuadrados de parques, jardines y espacios verdes. A tiro de piedra del mar y de la montaña, rodeada de un entorno privilegiado, cómoda y equilibrada, tranquila y segura, limpia y ordenada. En Pamplona el verde no es una manera de hacer marketing, sino que forma parte de nuestro ADN.